Democracia o Barbarie

21 11 2009

Nosotros, hombres y mujeres que luchamos por la palabra cuando la dictadura nos forzó al silencio, y por la opinión crítica durante la transición democrática, cuando grupos autoritarios pretenden engañar a la opinión pública con campañas mediáticas, no podemos tolerar en silencio los sórdidos embates que el gobierno recibe cotidianamente de los grupos más retrógrados o corruptos -o ambos al mismo tiempo- del país.

Desde nuestras diversas posiciones doctrinarias y con énfasis diferentes, testimoniamos con esperanza:

a) el salto histórico que significa para el Paraguay la primera alternancia política en el gobierno, por la voluntad popular libremente expresada en las urnas.

b) la dedicación e idoneidad,  patriotismo y honestidad de los miembros -hombres y mujeres- de este gabinete del Ejecutivo, uno de los mejores que nuestro país tuvo en un largo tiempo de infortunio.

c) los inéditos esfuerzos emprendidos hoy por el Estado para garantizar derechos y oportunidades a los sectores pobres y excluidos de nuestra sociedad,  y salvar las graves desigualdades acumuladas en el pasado.

Reconocer lo anterior no significa ignorar los errores y desprolijidades de ciertos actos del gobierno,  ni aprobar la insuficiencia o lentitud con que se enfrentan algunas reformas mayoritariamente demandadas en las elecciones del año pasado.

En concordancia con las malas prácticas del viejo país, era previsible la oposición intransigente de los partidos que gobernaron el Paraguay durante la dictadura y la transición, y de los sectores ilegalmente privilegiados con sus políticas. Son resabios de la barbarie que marcó tan duramente nuestro pasado político.  Pero instalar en forma permanente y con cualquier excusa, la amenaza  de golpe eleva  la incertidumbre y la angustia social hasta límites extremos. La irresponsabilidad política es aún más alevosa en la coyuntura actual, en la que rescatar con vida a un compatriota víctima de un criminal secuestro y castigar severamente a sus captores, demanda  gobernabilidad y consenso entre los poderes del Estado.

Por eso, nos resulta intolerable que el futuro de nuestra democracia esté siendo jaqueado y ofertado al mejor postor por algunos parlamentarios de la Alianza, cuyo vocero Jaeggli se vanagloria de un plan para derrocar al gobierno antes de seis meses y de los instrumentos para maniatarlo, negándole fondos de inversión social desde de la Comisión Bicameral de Presupuesto. Es una expresión obscena de barbarie política, que desprestigia y socava la institucionalidad republicana.

Resultaría vano exigirle a este senador -dada su trayectoria- que renuncie a  promover el caos institucional y la anarquía en el país, pero sí consideramos lícito preguntarnos quien asume la responsabilidad política de esta campaña desestabilizadora que empantana al país y degrada su imagen internacional. ¿Dejará impune el PLRA la traición de quien deshonra desvergonzadamente su bancada, amenazando “tumbar” al gobierno que su partido integra?

Con la oportunidad histórica de profundizar y legitimar la democracia que tanto esfuerzo nos cuesta construir, rechazamos decididamente cualquier intento de ruptura por vía de campañas desestabilizadoras o golpes parlamentarios. Hemos abierto, finalmente, un camino para crecer en paz, con libertad e igualdad, como sociedad y como Estado. Aún debemos debatir informada y civilizadamente los logros y falencias de este nuevo caminar preñado de obstáculos, apoyar los esfuerzos que hace el gobierno pese a los lastres de la burocracia estatal, incidir activamente en la corrección de sus falencias y aportar a la enmienda de errores que abundan.

Al reivindicar el imperio de la ley sobre el arbitrio de los poderosos y de  la democracia sobre la barbarie, alertamos a la ciudadanía contra los oscuros pregoneros de catástrofes, que aún ven al Paraguay como el coto privado de su depredación. Para lograr un Estado más moderno e incluyente, exigimos que no se nos niegue -una vez más- esta oportunidad de construir la convivencia civilizada y humana que queremos para nosotros y para las generaciones venideras.

Observación: documento redactado por Milda Rivarola y Alejandro Vial

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POBREZA GOLPEA MÁS A MUJERES Y NIÑOS EN AMÉRICA LATINA

21 11 2009

Informe Panorama Social de América Latina 2009:

La pobreza es 1,7 veces más alta en menores de 15 años que en adultos y 1,15 veces mayor en mujeres que en hombres.

La pobreza golpea más fuerte en América Latina a los niños y mujeres que al resto de la población: es 1,7 veces más alta en menores de 15 años que en adultos y 1,15 veces mayor en mujeres que en hombres, señala el informe de la CEPAL “Panorama Social de América Latina 2009” presentado, el 19 de noviembre de 2009.

La exposición a la pobreza de las mujeres es más alta que la de los hombres en todos los países de la región y es notoriamente mayor en Panamá (1,37 veces), Costa Rica (1,30 veces), República Dominicana (1,25 veces), Chile (1,24 veces) y Uruguay (1,21 veces). En 13 de 18 países esta pauta se ha agravado entre 2002 y 2008.

La tendencia es aún peor respecto de los menores de 15 años. En todos los países de la región, a excepción de El Salvador, se ha agravado la brecha de pobreza entre niños y adultos en los últimos seis años, especialmente en Argentina, Brasil, Panamá, Uruguay y Venezuela, aunque con grandes variaciones.

En Uruguay, por ejemplo, la pobreza es 3,1 veces mayor en niños que en adultos, mientras que en Chile es 1,8 veces más alta y en Nicaragua, 1,3 veces.

El informe fue dado a conocer hoy por la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, Alicia Bárcena, quien llamó a la región a transitar por la ruta del largo aliento.

“Urge aplicar políticas de largo plazo dirigidas a los niños y jóvenes quienes son los futuros motores productivos de la sociedad y facilitar la inserción laboral de las mujeres para que no se siga perpetuando el círculo de la pobreza”, dijo Bárcena.

El trabajo no remunerado y el cuidado de terceros impiden la inserción laboral de las mujeres, lo que redunda en la pobreza de sus hijos, señala el informe. La brecha de pobreza por edad y género, por lo tanto, exige políticas de largo plazo para fomentar la inserción laboral de las mujeres, redistribuir la carga del trabajo no remunerado en los hogares y ampliar la extensión y cobertura escolar de los menores, indica.

Actualmente, la participación laboral de las mujeres sigue siendo extremadamente estratificada: las mujeres pobres tienen muchas mayores dificultades que las de estratos altos. Además de los países pobres, hay naciones de mayor desarrollo relativo, como Costa Rica, México, Chile y Panamá, que tienen bajas y estratificadas tasas de participación laboral femenina.

Uno de los principales obstáculos para la inserción laboral de las mujeres es la carga de trabajo no remunerado en el hogar. Las mujeres destinan un promedio diario de entre casi cinco horas en Uruguay a un poco más de siete en Guatemala en trabajo no remunerado. En el caso de los hombres, con la excepción de Guatemala, nunca se superan las dos horas.

La carga de trabajo no remunerado aumenta en proporción a la necesidad de cuidado de hijos pequeños o adultos mayores dependientes y en directa relación con el nivel de ingresos en el hogar. Mientras mayor sea la carga de trabajo no remunerado, menores son las posibilidades de las mujeres pobres de acceder al mercado laboral.

La población latinoamericana está envejeciendo y se estima que alrededor del año 2035, el porcentaje de población menor de 14 años y mayor de 60 será similar, revirtiendo la estructura demográfica de hace 40 años, cuando la población latinoamericana era mayormente joven. Para mediados de este siglo se duplicará el número de adultos mayores dependientes por razones de salud y que requerirán cuidados, señala el estudio.

Esto planteará serios problemas en términos de demandas sociales, recursos disponibles y políticas públicas.

Para enfrentar estos desafíos, la CEPAL sugiere lo siguiente:

  • Ampliar la matrícula y cobertura escolar de los niños menores de cinco años
  • Extender las jornadas escolares
  • Crear servicios colectivos de cuidado del adulto mayor
  • Invertir más en salud preventiva
  • Castigar la discriminación de las mujeres en el mercado laboral
  • Redistribuir la carga de trabajo no remunerado en el hogar