En Paraguay denuncian asesinatos de indígenas para expulsarlos de sus tierras

28 11 2010

Fue durante la homilía de Monseñor Lucio Alfert, obispo apostólico del Pilcomayo al inicio del novenario en honor a la “Virgen de los Milagro de Caacupe” que este año tiene como lema “Una nueva Evangelización para un nuevo Paraguay”.

Durante la misa, como todos los años, se contó con la presencia de representantes indígenas de varias etnias del Chaco. Las lecturas fueron en idiomas nivaclé, enxet, entre otros.

Monseñor Alfert al comienzo refirió al Bicentenario, “Estamos celebrando estas fiestas ya en vísperas del bicentenario de nuestra independencia nacional. Esto debe hacernos pensar qué hemos hecho por esta patria, por nuestra nación  y por sus habitantes. Se vive el país soñado por Dios? Somos de verdad la iglesia soñada por Cristo?”

Puntualizó que en un mundo divido por las guerras, las luchas y las rivalidades, es una gracia y casi un milagro se pueda celebrar unidos por la misma fe y animado por la misma esperanza. El obispo del Chaco Central señaló también que es un desafío los valores evangélicos asumidos en los símbolos patrios como la libertad, la paz, la justicia  la unión, y la igualdad.

Que esos símbolos asumidos por la nación y por nuestros pueblos se hagan realidad entre nuestra convivencia concreta diaria, en la política y en el modo de vida de la fe en la iglesia, dijo el prelado. Destacó la necesidad de una nueva forma de convivencia humana donde la armonía y la paz prevalezcan sobre el armamentismo, el poder,  el dinero y la dominación.

“El primer domingo de adviento nos llama a una gran esperanza, es hora de despertarnos”, indicó. Monseñor Lucio Alfert lamentó que mucha gente, dirigentes de pueblos, piensen que pueden lograr una convivencia humana, armoniosa y fraternal sin Dios o lejos de Dios. Eso será difícil e imposible, significó.

Dijo además que las ultimas elecciones municipales en muchas partes demostraron cuan inescrupulosos son muchos políticos y cuan débil son muchos votantes al acordar la venta de su voto, de su cedula,  la venta de la propia conciencia por un pedazo de pan o dinero o por promesas que nunca se cumplirán. Ese realmente es un fracaso de nuestro pueblo, resaltó monseñor Albert.

Es difícil, dijo,  creer en una patria nueva cuando hoy nuevamente se denuncia de manera vehemente de gente que quiere apoderarse de tierras indígenas simplemente asesinando a miembros de la comunidad para expulsarlos y luego los queman frente a sus propias gentes como aconteció en una comunidad indígena de Concepción.

Ese es un escándalo y fracaso de nuestro pueblo, su sangre grita al Cielo como la de Abel, lamentó el Obispo del Chaco Central al momento de denunciar el brutal desalojo sin orden judicial de indígenas de sus tierras en Yvy Oka. Cómo es posible que indígenas mueran rociado por agro tóxicos, dijo

Lo más triste es que todo esto es administrado por cristianos o gente que se cree muy católicos. Lo mas grave es que aparentemente también nuestra evangelización no ha llegado a los corazones del pueblo, señaló entre otras cosas monseñor Lucio Alfert

 

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