Aprendizajes del pa’i Oliva

15 10 2018

Saludo al pa’i Oliva

En Radio Cáritas, si bien desde 1992, más o menos ya hacía algunas que otras noticias comunitarias para el programa “Tetägua Ñemongeta”, recién en 1996 ingresé oficialmente a formar parte de la plantilla de trabajadores. Ese mismo año también coincidió con la venida definitiva a nuestro país del pa’i Oliva. Recuerdo don Ladislao Mello, en aquel tiempo director de la emisora, me llamó a su oficina para pedirme como primera tarea hacerle una entrevista al sacerdote jesuita.

Eso hice, llegue al Cristo Rey donde estaba viviendo, pregunté por él, me piden que le espere en los jardines y tras unos minutos aparece el pa’i Oliva quien me saluda cortésmente. Sinceramente nada sabía de su historia, solamente lo que adelantó don Mello que fue impulsor de la carrera de Comunicación en la UCA.

Recuerdo que me dijo estaba sorprendido por la entrevista, pues era el segundo periodista con quien hablaba, antes concedió una nota a Susana Oviedo del diario Ultima Hora. Entonces le dije, Padre yo no soy periodista puesto que no fui a la universidad, y él me respondió eso no te impide comunicar, lo importante es formarse, no importa cómo sino ser una persona responsable al momento de relatar los hechos.

En esos tiempos el movilero de radio no sacaba fotos, ni hacía vídeos, mucho menos existían las redes sociales. Lamentablemente no tengo nada registrado de la entrevista. Recuerdo que pasé inextenso en el programa “Tetägua Ñemongeta”.

Después, creo al año siguiente nomas, el pa’i Oliva tenía ya un espacio en Caritas, donde para los primeros programas, desde prensa me pidieron que le acompañe en la audición. Cosas de la tarea comunicacional luego también compartimos momentos en radio Fe y Alegría.

Hace poco pa’i Oliva participó del Foro Social del Norte realizado en Concepción. Durante el viaje de regreso a Asunción me dijo que debemos fortalecer las radios comunitarias y hoy cuando fui a saludarlo por sus 90 años, acompañando a la gente de la Pastoral Social Arquidiocesana, volvió a decirme la misma cosa.

Ese mismo apretón de manos, de hace 22 años atrás cuando lo conocí, hoy sigue siendo tan sencillo y cortes pero muy significativo a la vez, por el empuje, la fuerza y el compromiso, con ese aprendizaje comunicacional, de acompañar a la gente en sus luchas, en sus alegrías y en sus penas.

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